El pasado viernes 12 de febrero se celebró en la I. P. de Santiago Apóstol la conferencia “La Sábana Santa a la luz de la ciencia’, organizada el párroco don Francisco Escámez Mañas y a cargo de Jorge Manuel Rodríguez Almenar, presidente del Centro Español de Sindonología y del EDICES, y profesor del Departamento de Derecho Civil de la Universidad de Valencia, quien ya disertó el pasado año por estas fechas sobre el Santo Cáliz de Valencia y que ha realizado más de 1.200 conferencias sobre el lienzo.
Rodríguez destacó la próxima ostensión de la Síndone de Turín, a la que acudirá el investigador con 500 interesados, la primera del siglo XXI adelantándose a las previsiones iniciales – 2025 – y también la primera a la que asistirá el Papa Benedicto XVI tras su nombramiento. La importancia de este evento es notable si se tiene en cuenta que durante el siglo XX sólo fue expuesta al público en seis ocasiones, siendo visitada la última vez por más de dos millones de personas.
Por otro lado, anunció una próxima exposición itinerante sobre la misma que recorrerá toda España durante el próximo año, y que será realizada por los responsables de la muestra Titanic, the Exhibition, que ha visitado la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.
En cuanto a la Sábana Santa en sí, los lectores habituales de Caballeros del Tercer Milenio pueden encontrar más información sobre la misma en la entrada dedicada a Julio Marvizón, por lo que no profundizaremos demasiado sobre la misma. Lo que sí cabe señalar es que Rodríguez considera que la Síndone ‘a lo mejor es la clave para la religiosidad del siglo que viene’ al ser justo ahora cuando podemos comprender finalmente todo su significado gracias a la ciencia.
En cualquier caso, podemos recordar que la Sábana está confeccionada con un tejido de lino en espiga de muy buena calidad, con un tamaño de 442×412 centímetros y que desde hace 400 años permanece en la ciudad italiana de Turín tras un largo periplo desde Tierra Santa. En ella aparece la supuesta imagen de Jesucristo una vez muerto, así como restos sanguíneos – del grupo AB, el más común en los judíos – y de otro tipo de su cuerpo, ya que se presupone que fue la tela que cubrió el cadáver del Hijo del Hombre en su entierro.
Rodríguez quiso recordar que fue el propio Papa Juan Pablo II el que en 1998 dejó clara la posición de la Iglesia Católica sobre la reliquia y su posible origen. Tras postrarse ante la misma, dijo que ‘es un espejo del Evangelio’, un ‘reto a la inteligencia’, que ‘no tratándose de una cuestión de fe, la Iglesia carece de competencia para pronunciarse sobre su autenticidad’ y afirmó que ‘debe estudiarse objetivamente y sin prejuicios’.
Carbono 14
Al contrario que otros expertos, una vez realizada su introducción, Rodríguez optó por poner los puntos sobre las íes en lo que respecta al Carbono 14. Explicó el funcionamiento de esta técnica de datación, recordando que cada 5.750 años la cantidad acumulada de este isotopo se reduce a la mitad en un cuerpo, por lo que si se conoce cuánto existía en un principio, se puede determinar la edad del mismo.
Sin embargo, sólo un 67,80% de las dataciones son fiables, un 22,60% inaceptables y un 9,60% dudosas, ‘casi una de cada cuatro está mal’ dice el estudioso que ejemplificó con una momia del British Museum: las vendas y el cuerpo fueron datados con una diferencia de 1.000 años debido a la contaminación.
Además de las posibles irregularidades en el proceso de datación, hay que tener en cuenta un dato que pocos conocen, el dato de significación que tiene que ser como mínimo de 5 para que la datación sea aceptable. Como muchos sabrán, de forma paralela al estudio de la Síndone, se llevó a cabo otro idéntico con tres muestras de control. El dato de significación para ellas fue de 90, 50 y 30, mientras que el de la Sábana Santa ‘rondaba el 5′.
Claro que esas son las cifras que se facilitaron de forma oficial, pues otros científicos las recalcularon por su cuenta obteniendo 93, 52 y 30. La Síndone de Turín se quedaba en un paupérrimo 4, “por debajo del mínimo aceptable”, tal y como recuerda Rodríguez. Más aún, el inventor de la datación por Carbono 14 aseguró años más tarde que no se había tenido en cuenta la contaminación bacteriana y que, de haberlo hecho, los procesos de limpiado no la hubiesen limpiado por completo el lienzo arruinando cualquier intento por determinar la fecha de origen de la Sábana.
Pruebas
Por lo demás, Rodríguez hizo una extensa cronología, biografía y análisis de la Síndone. A la mayoría le sonaran los estudios del palinólogo Max Frei, que encontró 58 tipos distintos de pólenes de los que sólo el 25% son de origen europeo, siendo el resto de territorios desérticos, sobre todo Tierra Santa y Turquía. Lo que tal vez ya no conozcan es que dos científicos judíos finalizaron el trabajo inconcluso de Frei para darle la razón y determinar que dos tipos de polen pertenecen a plantas muy raras que crecen en Israel y Oriente Próximo pero que sólo conviven en los alrededores de Jerusalén, floreciendo entre abril y mayo.
Como no puede ser de otra forma, también aludió a los estudios de 1978 a cargo del STURP, editados en más de 27 publicaciones científicas de la época, que concluyeron con más de 5.000 fotografías de todo tipo (ultravioletas, infrarrojos, rayos X, etc.) y una serie de revelaciones que golpearon fuertemente la conciencia de esos hombres y la de todos aquellos que los escucharon.
Por no repetir entradas anteriores, destacaremos que la imagen es un negativo fotográfico – esto ya se sabía desde principios del siglo XX –, tiene tridimensionalidad y una serie de características (sin trazabilidad, superficialidad, ausencia de pigmentos, etc.) que hicieron descartar hipótesis como su creación por contacto, vapores u otros. Sólo una, la de una radiación de naturaleza indeterminada podría – ojo, podría – explicar como se formó la imagen. Claro que los cuerpos humanos no se vuelven radioactivos a las pocas horas de morir.
Historia
Una vez cerrado el bloque de la palinología, Rodríguez entró en el de la historia y las teorías del profesor Ian Wilson, que identifican la Sábana Santa con el Mandylion o Tetradiplon (doblado cuatro veces) de Edesa, la primera capital cristina de la humanidad (siglo II). El investigador explicó que esta pudo ser la forma de los discípulos judíos de Jesús para superar el tabú de una tela mortuoria manchada de sangre y la impureza que ello conllevaba – la sangre se entiende como vehículo del alma –.
El Mandylion fue llevado en el 994 a Constantinopla y lo curioso es que los hijos del emperador dijeron parecía una ‘imagen de humedad’ y algunos textos se refieren claramente a las ‘heridas del costado’. Claro que, en teoría, el Mandylion era sólo un rostro ¿cómo podía verse entonces el costado? Recuerden que su otro nombre era ‘doblado cuatro veces’. No fue sino una argucia para mostrar el rostro de Jesús sin que los judíos tuviesen miedo a la impureza. O al menos eso cree Wilson y expone Rodríguez.
Tras la IV Cruzada llegaría a Europa, apareciendo en Lirey, desplazándose a Chambéry y de ahí a Turín, donde aún permanece.
Pasión
La última parte de la conferencia de Rodríguez versó sobre la pasión en sí del hombre de la Sábana, un judío de rasgos y sangre que presenta unas heridas idénticas a las que narran los Evangelios, y que incluso llegan más lejos que Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Un hombre que en su cabeza tiene más de 60 heridas punzantes de un casco de espinas; que en su cuerpo luce las marcas de 120 latigazos que hubiesen sido mortales por sí solos; que fue clavado por las muñecas y cuyo rostro y cuerpo son una “fotografía” – no de forma literal, claro – de una historia que todos los nacidos en un país con unas raíces cristianas alguna vez hemos escuchado.
Tal vez se pregunten porque no se dejó morir a esta persona, porque hubo que crucificarla como nos enseña la Sábana Santa. Rodríguez tiene sus propias respuestas. Cree que de haber fallecido por una infección posterior “podría haber sido un héroe. Pero morir en la cruz es una maldición de Dios, por lo que muere en pecado, por eso lo piden los Sacerdotes a Poncio Pilatos”. Un gobernador que, por cierto to, se pasó a la torera las leyes romanas que impedían condenar dos veces a una persona por el mismo delito, aunque. Jesús fue crucificado una vez recibidos los latigazos, como señala el investigador.
Conclusión
Llegados a este punto, como suele ocurrir cuando se habla de la Sábana Santa, llega el momento de recapacitar. ¿Qué es lo que tenemos? De una forma objetiva, una imagen inexplicable por origen y características que nos muestra lo que parece ser el cadáver de Jesús de Nazaret. Ir más allá, significa adentrarse en los caminos de la fe y esa no es la misión de nuestro blog, pero como Rodríguez se confiesa un católico convencido, dejemos que sea él el que cierre esta entrada con su conclusión final: “Dios se hizo hombre y ese hombre se hizo imagen, la imagen del amor, que es ésta”.






El Señor, en su infinito amor y misericordia con el hombre de todos los tiempos, quiso dejarnos su imagen y las señales de su pasión precisamente para el hombre de nuestros tiempos, cuya tecnología iba a descubrir lo doloroso de su pasión, y la absurda crueldad del hombre que “sin Dios, es un lobo para su hermano”.
Para el hombre de fé no son necesarias estas pruebas, para quien no quiere creer aún estas pruebas son causa de duda y de incredulidad.
Pero la verdad es contundente: “Me amó y se entregó por mí”, podemos decir con San Pablo. Y esto me lleva a creer en El y a amarle con todo el corazón, con toda el alma con todas mis capacidades, porque sólo en El hay vida y esperanza en este mundo donde todos los males que sufrimos nos muestran que el hombre sin fe es un sinsentido. Apresurémonos a compartir nuestra fe, “mientras es de día…” Demos razón de nuestra esperanza. Gracias. Hna. Carmen.
Estoy interesado en un vídeo que refleje la conferencia que dió el Sr. Jorge Manuel Rodríguez Almenar en Almería, creo que fué el 14 de febrero del año en curso, sobre La Sábana Santa de Turín.
Hay algún sitio en Madrid done pueda obtener vídeos relativos a La Sábana Sante y el Santo Sudario de Oviedo ?
Les agradecería información.
Atentamente
Luis Doussinague García-Noblejas